Pronunciamiento ECMIA ante la Sexta Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo (VI CRPD)

Pronunciamiento– ECMIA ante la Sexta Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe

18-20 de agosto 2026, Montevideo

El Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA), conformado por mujeres y juventudes de organizaciones indígenas de 23 países del continente, damos seguimiento continuo a los compromisos internacionales sobre población y desarrollo desde la Conferencia de El Cairo en 1994. A partir del 2013, incidimos activamente en la construcción, implementación y monitoreo del Consenso de Montevideo, impulsando la perspectiva intercultural, intergeneracional y de derechos individuales y colectivos. Nuestra presencia responde al mandato histórico de garantizar que los planes de vida, saberes, sistemas de conocimientos y propuestas de nuestros pueblos y comunidades orienten las decisiones públicas de la región.

En el marco de esta Sexta Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo, enfatizamos que los cambios demográficos no pueden analizarse únicamente a partir de las tendencias de crecimiento, envejecimiento, fecundidad o migración. En los Pueblos Indígenas, estas dinámicas están estrechamente vinculadas con las aspectos territoriales, sociales, económicos, culturales y ambientales que hacen posible la continuidad de nuestros pueblos. El despojo territorial, la crisis climática, la migración forzada, el avance del crimen organizado, economías ilícitas y grupos armados en los territorios indígenas, el reclutamiento de juventudes, el debilitamiento de nuestras lenguas y las rupturas en la transmisión intergeneracional alteran nuestras dinámicas poblacionales y amenazan las condiciones para permanecer y desarrollar nuestros proyectos de vida en los territorios, ejercer la libre determinación y avanzar hacia el Buen Vivir, aspectos que deben abordarse de manera prioritaria dentro de las agendas de población y desarrollo.

Las mujeres, juventudes y niñez indígenas enfrentamos estas realidades desde una intersección crítica de desigualdades. El racismo estructural, la discriminación étnica, la exclusión lingüística, las pobrezas, las barreras geográficas y la brecha educativa se entrelazan limitando el ejercicio efectivo de nuestros derechos individuales y colectivos. Por ello, los Estados deben garantizar que los enfoques e indicadores nacionales no invisibilicen nuestras realidades; el cumplimiento del Consenso de Montevideo sólo será posible con políticas públicas integrales e interculturales diseñadas desde y para la diversidad de nuestros pueblos. A continuación, profundizamos en los aspectos más críticos en el marco del Consenso:

La migración y el desplazamiento generan graves impactos en la sostenibilidad de la vida de los Pueblos Indígenas y el ejercicio de derechos de las mujeres, juventudes y niñez migrantes. Los impactos al interior de los territorios incluyen la pérdida progresiva de los sistemas de conocimientos, la lengua e identidad, la soberanía alimentaria, las economías propias, los vínculos territoriales, espirituales y comunitarios y las formas de organización, aumentando a la vez la desprotección de los territorios. Las mujeres, juventudes y niñez migrantes y desplazadas se exponen a redes de trata y violencia y explotación laboral, con trabajos precarizados.

Las cifras demográficas regionales esconden las múltiples formas de violencias que enfrentan las mujeres, juventudes y niñez indígenas tanto en los territorios como en los contextos de migración y desplazamiento, incluyendo los matrimonios y uniones infantiles, tempranas y forzadas, las violencias sexuales, los embarazos en niñas y adolescentes, las violencias obstétricas y otras vulneraciones de los derechos sexuales y derechos reproductivos, en un contexto caracterizado por falta de medidas estatales integrales e interculturales.

El envejecimiento de la población indígena continúa invisibilizado, debido a la falta de generación y uso efectivo de datos desagregados y políticas públicas que respondan a la situación de las personas mayores de los Pueblos Indígenas. En muchos casos, enfrentan abandono, desprotección social y falta de atención médica con pertinencia cultural, así como la discriminación y la violencia estructural interseccional.

Reconocemos los esfuerzos realizados por los Estados para avanzar en la implementación del Consenso de Montevideo, incluyendo los compromisos establecidos en el Capítulo H. Sin embargo, estos avances reportados en la creación de normas, políticas públicas, programas y servicios no se traducen en ejercicio real y efectivo de los derechos ni en transformaciones concretas en las condiciones de vida de las mujeres, juventudes y niñez indígenas.

Ante estas realidades, desde el ECMIA recomendamos a los Estados a implementar las siguientes medidas: 

  1. Robustecer los mecanismos de generación y uso de datos desagregados mediante la adopción de indicadores interculturales que reflejen la situación real de las mujeres, juventudes y niñez indígenas en temas como la salud, las violencias, los matrimonios y uniones infantiles, tempranas y forzadas, los derechos sexuales y derechos reproductivos, la economía, la educación, la migración y el desplazamiento, el envejecimiento y la discapacidad.
  2. Atender las causas estructurales que propician la migración y el desplazamiento de los Pueblos Indígenas, generando condiciones para que las mujeres, juventudes y niñez indígenas puedan ejercer su derecho a permanecer dignamente en sus territorios y construir sus planes de vida, y proteger los derechos humanos de las mujeres, juventudes y niñez indígenas en tránsito migratorio nacional e internacional, integración y reintegración a través de mecanismos de atención específicos.
  3. Fortalecer y generar las condiciones para los sistemas integrales e interculturales de protección social y cuidados orientados al ejercicio pleno de derechos de las personas mayores de los Pueblos Indígenas y de las familias y comunidades indígenas que las cuidan, respetando los saberes ancestrales y reconociéndolas como portadoras de conocimiento y memoria histórica.
  4. Fortalecer los sistemas de educación intercultural y propia de los Pueblos Indígenas como medio para evitar la migración, afirmar la identidad cultural de las juventudes y niñez indígenas y promover la transmisión intergeneracional de los conocimientos indígenas, en los contextos de transformaciones demográficas.
  5. Adoptar medidas efectivas para la erradicación y el abordaje integral e intercultural de las violencias que afectan a las mujeres, juventudes y niñez indígenas.
  6. Implementar de manera efectiva los compromisos asumidos en el Consenso de Montevideo, con especial atención al Capítulo H sobre Pueblos Indígenas y en articulación con la Recomendación General N.º 39 de la CEDAW sobre los derechos de las mujeres y niñas indígenas. Estos compromisos deben traducirse en políticas públicas con presupuestos específicos y suficientes, acompañadas de mecanismos e indicadores interculturales claros de seguimiento, evaluación y rendición de cuentas que permitan conocer el ejercicio efectivo de los derechos individuales y colectivos y las transformaciones concretas que contribuyan a la libre determinación y al Buen Vivir de las mujeres, juventudes y niñez indígenas. 

A 13 años de la adopción del Consenso de Montevideo, celebramos los avances, alertamos los retrocesos e identificamos nuevos desafíos. Como organizaciones de mujeres y juventudes indígenas, nos comprometemos a acompañar, orientar, vigilar y aportar a la implementación real de este acuerdo y hacemos un llamado a los Estados a cumplir con su rol como garantes de derechos.

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